DE SARHUA PARA EL MUNDO. CAMPAÑA MINCETUR SOBRE ARTESANÍA, PARTICULARMENTE LAS TABLAS DE SARHUA. SE USA LA CONOCIDA HISTORIA O WILLAKUY "EL CÓNDOR Y LA JOVEN" AMPLIAMENTE ESCUCHADA DE VOZ DE NUESTROS ABUELOS COMO MOTIVO DE ESTA PUBLICIDAD, EN ELLA SE UNEN PERFECTAMENTE LA LITERATURA ORAL Y LA PICTÓRICA. SI DESEAS ESCUCHAR LA HISTORIA COMPLETA ¡VISITA SARHUA! TIERRA MÁGICA DE COLOR Y ARTE...
Saludos a todos los visitantes y sean Bienvenidos a esta web que está dedicada a mi pequeña y querida, comunidad de SARHUA, localizada en la provincia de Víctor Fajardo, de la región Ayacucho - PERÚ. Reciban esta bienvenida de su administradora Lic. Elizabeth Canchari Felices. Web vigente desde el 23 de Mayo del 2006. Fotos: Estampas de Sarhua. ¡¡¡Gracias por tu visita!!!
sábado, 15 de junio de 2013
WILLAKUY DE SARHUA: EL CÓNDOR Y LA JOVEN POR MINCETUR
DE SARHUA PARA EL MUNDO. CAMPAÑA MINCETUR SOBRE ARTESANÍA, PARTICULARMENTE LAS TABLAS DE SARHUA. SE USA LA CONOCIDA HISTORIA O WILLAKUY "EL CÓNDOR Y LA JOVEN" AMPLIAMENTE ESCUCHADA DE VOZ DE NUESTROS ABUELOS COMO MOTIVO DE ESTA PUBLICIDAD, EN ELLA SE UNEN PERFECTAMENTE LA LITERATURA ORAL Y LA PICTÓRICA. SI DESEAS ESCUCHAR LA HISTORIA COMPLETA ¡VISITA SARHUA! TIERRA MÁGICA DE COLOR Y ARTE...
sábado, 1 de diciembre de 2007
¿VIDA BUENA O BUENA VIDA?
El gallo da el comienzo, su cantar anuncia la madrugada y el tercer canto ameniza el acercamiento del amanecer, seguidamente el trinar de los pajarillos acompaña el alba. Es el amanecer del invierno.
El reflejo del sol baja por Apu Urqu, ya todos se levantaron a realizar las labores diarias.
Comienzo a recorrer el camino a Puqñusi; siento el olor de la tierra, el aroma de las flores perfuman el aire que respiro y; los rayos del sol son la energía divina que se siente en lo más profundo del ser.
Diviso el paisaje, pájaros que vuelan y cantan, cerros montañosos, el agua cristalina que fluye de Puqñusi a Sarhua; árboles y arbustos que reverdecen el paisaje; hermosas flores que reverdecen el invierno y; n ella la belleza y la ternura de la mujer sarhuina brilla con los reflejos del sol.
El día y la vida se pone en completa armonía con la naturaleza, hay silencio y tranquilidad se vive a plenitud las bondades y el regalo divino de la mi pueblo de Sarhua.
Se bebe el agua santa y pura de Puqñusi; el alimento es maíz, trigo, papa, etc. De la chacra a la olla aquí no hay productos transgénicos solo orgánicos.
Se prepara en la olla de barro con leña y se sirve en mate con cuchara de madera, con ají molido en muchka.
El lujo no es enlatado ni etiquetado, tampoco microondas pero sí el alimento natural que da vida a la vida. El lujo es simplemente lo natural.
No es el chocolate que daña los dientes y que engorda, simplemente es el jugo de maíz (caña-huiro).
No es el pollo a la brasa alto en colesterol de grasa saturada; simplemente es la carne fresca sancochado al natural de res, de cordero y el exquisito trucha en kanka o caldo.
No es la gaseosa con colorante que intoxica lentamente y engorda ni sobrecitos filtrantes de manzanilla, anís etc.; es simplemente chicha de jora de maíz, de molle o upi, infusiones de coleen, de muña, de wizcataya etc. Y el agua de Puqñusi.
No es el monóxido de la ciudad que daña lentamente el pulmón y los ruidos que dañan el oído; simplemente es el canto de los pájaros, el río que suena, el aire que suena con los árboles y el aire que se respira es casi sin monóxido.
No es la discoteca con equipos de sonidos sofisticados y bulla estridente; ni la pollada del vecino que no deja dormir; simplemente es el Pukllakuy en Punpunyaq al compás de las melodías del Chinlili, la guitarra, la flauta y la voz dulce de las sarhuinas.
No tendremos piscina pero hay dos ríos para escoger y lagunas en las punas.
No tendremos alumbrado con fluorescentes de ultima tecnología; pero tenemos al sol, en las noches a la luna y las estrellas.
No tendremos jardines recreacionales de último modelo; pero tenemos paisajes atractivos, montañas para escalar, cerros nevados, ruinas, aguas termales cataratas de Campanayuq y Ccocha mayu.
No tendremos discotecas para bailar; pero tenemos Pukllakuy, Carnavales, Navidad, Velada bailable, sabemos bailar y cantar al compás de las melodías del Chinlili, la guitarra, el arpa, la flauta etc. Tomando chicha de jora, de molle, de tuna.
lunes, 18 de junio de 2007
A MI HERMANO CAMPESINO
Amanecer en los campos donde el sol asoma,
vaivén de manto suave, espigas doradas ,
lienzo de verdes tonalidades, diversa,
brisa que en sinfónica respiración exhala.
Trinar de aves, que el silencio alegra,
fauna que se desvela en fría aurora,
mugidos, aullidos, ladridos o baladas,
villorrio que del letargo despierta.
Prados de rociadas gotas límpidas,
nubes de algodón el cielo azul acaricia,
alturas de duras rocas macizas,
aire, que silba vieja melancolía andina.
Húmedas callecitas que se angostan,
humeantes techos que transpiran,
aromas de mescladas sustancias,
saludan el día con prestancia.
Campesinos cargan usos de labranza,
empieza del campo ardua jornada,
sus manos callosas espera la madre tierra,
Laboren y logren frutos para su existencia.
Así vive mi pueblo olvidado,
el solo, mastica sus condolencias,
mantiene estoica resistencia a su pobreza,
porque fuerza brillante de sol ha heredado,
en lucha de miles de años, conquistados
forjando un peruano de corazón dorado.
Luis Edmundo León Ramírez. (Sayarumi)
Derechos Reservados.
Fotos de Sarhua del álbum de: Odelón Berrocal Felices
lunes, 14 de mayo de 2007
Las Illas del toro
- Obra: Cuentos pintados del Perú
- Narrador, Recopilador y Pintor: Carmelón Berrocal Evanán (Sarhua)
- Editores y recopiladores: Pablo Macera y Rosalinda Andazabal Cayllahua
- Presentación: Rolando Andrade (Director Nacional de Capacitación Docente/ Ministerio de Educación)
- Corrección quechua: Idelsa Mestas Delgado, Variedad de lengua presentada - Ayacucho / Chanka
- Fotografía: Herman Schwars
- Diagramación: Lorenzo Osores
- Interpretación antropológica: Javier Macera Urquizo
- Difundido por: PROEDUCA PUBLICACIONES
TURUQ ILLANKUNAMANTA
Las Illas del toro
Todas las cosas tienen sus illas. Las ilas son piedras, estrellas, o plantas igualitas a las cosas que vemos. Son encantos que protegen a sus cosas.
La illa de la oveja es una piedra encantada que tiene la misma forma que la oveja. También los toros tienen sus illas. La illa del toro protege al toro.
En el pueblo de Sarhua hay tres illas de toros:
- Toro illa Taqi Rumi
- Toro illa Sayri Muñaca
- Toro illa Muncha Rumi
Dos de esas illas son piedras y la otra (Sayri Muñaca) es una planta.
El Toro illa Taqi Rumi es una piedra grande de color plomo que está en el cerro Taqi. Tiene la forma de una colca. La colca es un almacén donde se guarda el maíz y la papa cuando hay bastante.
A nosotros, la gente de Sarhua, nuestros vecinos nos llaman Taqi porque dicen que somos unidos y nuestras casas están apretaditas y todas juntas, como están el maíz y la papa en las colcas.
El Toro illa Muncha es una piedra grande que está abajo, a la orilla del río Muncha (cuyo nombre lleva) cerca de un puquial de agua caliente.
El Toro illa Sayri Muñaca es una planta llamada Muñaca, de color verde oscuro con sus frutillas muy ricas de sabor, moradas, chiquitas, que sirven para teñir la lana. A esta illa Muñaca le llaman también Sayri, que está al frente del cerro Taqi.
Estas aguas del manantial son aguas muy fuertes. Algunos dicen que son aguas que curan, pero otros dicen que de sus aguas nace el peligro y que algunos hombres mueren cuando se bañan allí.
Durante el día las tres illas están tranquilas, pero algunas noches las illas cambian. No cambian todas las noches. Las illas sólo cambian cuando es luna menguante, cuando la luna está por irse a dormir en el cielo y se va poniendo flaquita. Cinco noches demora la luna en poner flaquita su luz.
Los dos toros illas, el Toro Taqi y y el toro Sayri Muñaca bajan de sus cerros llorando y gritando hasta el puquial. Allí, celoso y furioso los está esperando el toro illa Muncha, también en forma de un toro marrón, grandazo y con poder.
Los dos toros bajan a pelear, están invadiendo y el toro illa Muncha les grita defendiendo su sitio.
En el mismo filo del río y del puquio los tres toros illas, se encuentran y se miran y se agarran con los cuernos a pelear.
Luchan y cornean toda la noche hasta el cansancio. Luchan toda la noche hasta que se va la luna y comienza el día.
Cuando está por venir el día el illa Taqi y el illa Sayri, regresan a sus cerros, se van cansados, lloran y gritan mientras suben a sus sitios.
A uno de estos illas toros encantados siempre lo estamos mirando. Miramos siempre a la planta Muñaca que es el toro illa Sayri Muñaca.
Miramos a la planta para ver su color. Cuando la Muñaca está de color plomo nos irá mal porque no tendremos lluvia.
El huevo de un gallo
- Obra: Cuentos pintados del Perú
- Narrador, Recopilador y Pintor: Carmelón Berrocal Evanán (Sarhua)
- Editores y recopiladores: Pablo Macera y Rosalinda Andazabal Cayllahua
- Presentación: Rolando Andrade (Director Nacional de Capacitación Docente/ Ministerio de Educación)
- Corrección quechua: Idelsa Mestas Delgado, Variedad de lengua presentada - Ayacucho / Chanka
- Fotografía: Herman Schwars
- Diagramación: Lorenzo Osores
- Interpretación antropológica: Javier Macera Urquizo
- Difundido por: PROEDUCA PUBLICACIONES
HUQ UTULUQ RUNTUNMANTA
El huevo de un gallo
Utulukuna machuyanqtinkus, wallpa hina, huk runtuta runtunku. Huk sapa runtullatas churanku, huchuychallas yaqa qumir hina.
Dicen que los gallos cuando están viejos ponen un huevo como si fueran gallinas. Ponen un solo huevo, chiquito, medio verde.
Chay utuluq runtunmantaqa huk hampatum tuqyamun - nispam ñawpa pacha runakunaqa rimaqku.
En tiempos antiguos las personas hablaban que de ese huevo de gallo nacía un sapo.
Chaysi huk upa maqtaqa chay rimaykunata uyariruspa, huk machu utulupa runtuntas maskasqa, hinas pukyupa ñawinpi pamparusqa.
Así un joven tonto al oír estas conversaciones, buscó el huevo de un gallo viejo y lo enterró en el ojo de un puquial.
Chaymanta upa maqtaqa chay utulupa runtunta pamparuspansi killan killan kutipayan, imayna kasqanta qawaq.
Después de enterrar ese huevo de gallo, el joven tonto volvía mes a mes a mirarlo y ver cómo estaba.
Huk killamantas panpasqa runtuta qawaq risqa, manas imatapas tarisqachu. Iskay killamantas wakmanta risqa, chaysi raqrarimusqa allpata tarisqa.
El primer mes fue a mirar el huevo enterrado sin encontrar nada. Al segundo mes volvió a ir y encontró la tierra rajada.
Kimsa killamanta qawaq riptinñataqsi, panpaqa kichasqas kasqa, chaypitaq huk runa hina waqachkaq hanpatutas tarisqa.
Cuando fue al tercer mes, la tierra estaba abierta y encontró a un sapo que lloraba como una persona.
Chaysi maqta mancharikuspa, pawalla wasinta ripun, qipanpitaq hanpatuqa pawasqa qatiykachan hinata qayakuspa:
- ¡Qanmi taytay, mamay kanki! ¡Suyarillaway, taytay, mamay! - nispa.
El joven muy asustado se fue a su casa, mientras que detrás suyo el sapo saltaba y lo perseguía. El sapo iba diciendo:
- ¡Tú eres mi padre y mi madre! ¡Espérame papá, mamá!
Maqtaqa pawachkallaspas. Kunankamas upa maqtaqa kallpakuchkan, hanpatutaq qipanpi pawasqa haypaytas munan.
El joven siguió corriendo. Dicen que hasta ahora corre con el sapo detrás que lo quiere alcanzar.
La carguita de los cuentos
- Obra: Cuentos pintados del Perú
- Narrador, Recopilador y Pintor: Carmelón Berrocal Evanán (Sarhua)
- Editores y recopiladores: Pablo Macera y Rosalinda Andazabal Cayllahua
- Presentación: Rolando Andrade (Director Nacional de Capacitación Docente/ Ministerio de Educación)
- Corrección quechua: Idelsa Mestas Delgado, Variedad de lengua presentada - Ayacucho / Chanka
- Fotografía: Herman Schwars
- Diagramación: Lorenzo Osores
- Interpretación antropológica: Javier Macera Urquizo
- Difundido por: PROEDUCA PUBLICACIONES
WILLAKUYKUNA QIPICHAMANTA
La carguita de los cuentos
Wakin payachakunas wasankupi willakuykunata apanku, qipichakunapas kanman hinata.
Dicen algunas abuelitas llevan cuentos sobre las espaldas como si fuesen carguitas.
Ñuqaykuna payachakunaman ñawpaq pacha kaqkunamanta tapuq kayku. Chay willakuykunata willawanakupaq.
Nosotros les preguntábamos a las abuelitas sobre las cosas que sucedían en tiempos antiguos, para que nos contaran esas historias.
Hinaptin Wakin payachakunaqa niwanku:
- Willakuy qipichaytam paskarisaq hinaspay yuyariyaq, hinaraqmi willakuykunata willasaykichik - nispa.
Entonces las abuelitas nos decían:
- Voy a desatar mi carguita de cuentos, entonces recordaré, recién entonces les contaré.
Chay willakuy qipichamanta parlasqankuqa mana chiqachu karqa. Payachakunas, llapan yachaqasqankunata uyarisqakunata ima, warmacha kachkaptinkuqa, chaykunatas yuyarisqanku. Payachakunanchikqa uchuycha kaptinkuqa, mamayuq, taytayuq, payachakunayuq, ima kallaqkutaqmi.
Pero eso de la carguita de cuentos no era cierto. La verdad era que las abuelitas recordaban todo lo que habían aprendido y escuchado cuando eran niñas. Porque nuestras abuelitas de chiquitas también tenían su papá, su mamá, y sus abuelitas.
Chay payachakunas payachakunanchiqman chay willakuykunata willaqku, chaytam ñuqanchik uyarichkanchik.
Esas abuelitas viejitas les habían contado a nuestras abuelitas los cuentos que nosotros estamos escuchando.
Ichaqa, ñuqaykuqa chay payachakunaq llikllankunapi watasqa willakuykuna kasqantaqa iñiykaniku.
Pero nosotros creíamos que las abuelitas tenían los cuentos amarraditos escondidos en sus mantas.
domingo, 13 de mayo de 2007
Literatura de Sarhua
Dicen que en un pueblo vivía un joven ocioso con su abuela.
Awilachan kamachiq llamkananpaq maqtataqa, qantata apamunanpaq, chacrata llamkanampaq.
La abuelita enviaba a trabajar a este joven a traer leña y trabajar la chacra.
Qilla maqtaqa manayá llamkayta munasqacu imatapas, pinkullullantas, wanturyallantas sapapunchaw waqachiq.
Pero este joven ocioso no quería trabajo alguno , solo tocaba su flauta y su bandurria, todos los días.
Chaysi awillachaqa amiruspa maqtata mikuchiyta, pachachiyta, chaysi huk punchaw qarquramum wasinmanta.
Por eso, la abuelita cansada de este joven, de alimentarlo y de vestirlo, un día lo echó de su casa.
Hinaptinsi maqtaqa ripun piñakuspan qataman, pampaman; ¡qatapi, pampapi kunturpas atuqpas mikumuwachun nispa!
Entonces el joven enojado se fue a las laderas, a las pampas; mientras decía : ¡que me coman los zorros y los cóndores en estos peñascos, en estas pampas!
Chay pampaman chararuspansi maqtaqa pachanta chuturukuspan wañusqa niraq wischurayan.
El muchacho al llegar a la pampa se quitó la ropa, y tendido en el suelo yacía como un muerto.
Wañusqa niraq wischurayachkaptinsi chiqap kunturkunaqa muyuyta, tiyayta qallaykun hukña, iskayña, kumsaña, achkaña.
Así estaba tirado como un muerto cuando unos cóndores empezaron a dar vueltas; luego se fueron posando uno, dos, tres, y muchos más.
Ñauwpaqtas, kunturkunaqa mana kamasqa wañusqata mikuqchu apuntaraqsi suyaspanku, chaysi kunturkunaqa qawankus maqtata mana mikuspankus, apuntaraqsi suyaspanku; chaypi rimanakuspakus, parlanakuspankus.
Dicen que desde tiempos antiguos los cóndores no comían animales muertos, sino hasta que llegaba su jefe; mientras tanto conversaban y hablaban.
Chaysi tapunakuqku maypi, chaypi sasachakunata kasqanta. huk kuntur rimayta qallaykun kaynata nispa: Ñuqam rikuchkani wak Yaku Hanay llaqtapi yakuqa palasa chwpintan purichkan, uraypi pakasqa. Qari runakunas aspiykamuptinkus yakuqa lluqsirunman nin.
Así se preguntaban dónde y qué problemas tenían. Un cóndor empezó a hablar diciendo: yo estoy viendo que en el pueblo de Yaku Hanay las aguas van por el medio de la plaza, abajo escondidas, y si los hombre escarban, saldrían las aguas.
Chaynallataqsi huknin kuntupas makinta huqarispa rimarin: Ñuqapas rikuchkanin huklaw llaqtapi huk sapan warmi unquqta, chay wasi ukunpi kachkanmi puyñupi qullqi, quri pakasqa, sapan warmiqa, manan qullqi, quri kasqanta yachanchu.
Del mismo modo otro cóndor levantando la mano dijo: yo también estoy viendo en el otro pueblo a una mujer viuda que está enferma, y al interir de su casa hay plata y oro escondidos en porongo y la viuda no sabe que hay ese tesoro.
Qilla maqtaqa manayá upachu kasqa, chay rimasqankunaya uyarichkan wañusqa ruwakuspansi.
Este joven ocioso que no era tonto, escuchaba atento las conversaciones haciéndose el muerto.
Mientras estaban hablando los cóndores llegó el jefe-cóndor y rápidamente se dispusieron a comer todos los cóndores, que estaban hambrientos.
Pero cuando uno de los cóndores se disponía a picar los ojos del joven ocioso, éste se levantó gritando muy asustado; entonces aquellos cóndores volaron asustados.
Habiendo espantado a los cóndores el joven ocioso se vistió rápidamente y se fue cargando su manta y su bandurria hacia el pueblo de Yaku Hanay .
Llegando al pueblo de Yaku Hanay subió al campanario de la torre y desde allí llamó a las autoridades, a los comuneros para que se reúnan en la plaza.
Todos los viejos, mujeres, hombres, jóvenes y niños se reunieron, y el joven ocioso les dijo a todos: deberían darme a mí, vacas, ovejas, asnos, caballos, maíz, trigo, plata y ropa; porque yopuedo hacer aparecer agua aquí en medio de la plaza.
El joven ocioso no había mentido, pues cuando excavaban, sudando, salió abundante agua y todos los hombres cansados bebieron las aguas felices como palomas.
El pueblo Yaku Hanay agradecido por el agua dio muchos regalos al joven y éste dijo: “ Ahora si” voy a cantar y bailar pero también voy a trabajar.
Así, el joven ocioso quedó convertido en un hombre rico con muchos animales, con mucho dinero y bien vestido. Entonces regreso muy feliz a su pueblo. A veces el joven decía: voy a ir al pueblo de la viuda para decirle del tesoro; pero como ya era rico y tenía mucho trabajo, no salió de su pueblo.
Carmelón Berrocal: recopilador, narrador - Pintor
Pablo Macera - Rosaura Andazábal: editores
domingo, 28 de mayo de 2006
El desarrollo actual de la literatura quechua
Aunque el quechua se escribe desde hace más de cuatro cientos años, la lectura en ese idioma permanece hasta hoy poco difundida. En la época colonial, la práctica de la escritura se limitaba esencialmente a los medios eclesiásticos y servía para la elaboración de sermones, cánticos y obras dramáticas. Estos escritos no estaban destinados, en lo esencial, a una difusión a través de la lectura sino a ser predicados, cantados o representados. En el momento de la independencia del Perú, dos tercios de la población de ese país eran quechuahablantes. Los demás hablaban otras lenguas, como el aymara o el castellano. Sin embargo, las élites de entonces no optaron por hacer del quechua el idioma nacional sino que prefirieron dar ese papel al castellano, que les unía mejor con las naciones modernas de Europa. Algunos cultores del quechua siguieron escribiendo literatura en ese idioma. Pero como pocos quechuahablantes sabían leer, desarrollaron esencialmentente el género dramático, como fue el caso, por ejemplo, de Nicanor Jara (Sumaqt’ika, 1999), Nemesio Zúñiga Cazorla (Qurich’uspi, 1915; T’ikahina, 1920), José Félix Silva Ayala (Yawarwaqaq, 1919), Luis Ochoa Guevara (Manco II, 1921), José Salvador Cavero León (Yana puyup intuykusqan, 1938; Rasuwillkap wawankuna, 1945) o Artemio Huillca Galindo (Puka Walicha, 1950). Pese a ello, los honores de la imprenta estuvieron reservados casi exclusivamente a textos de propaganda religiosa.
A partir de 1920, surge un interés del estado por mejorar la enseñanza rural y dar un cierto papel al quechua en ella. Pese a que las realizaciones en ese campo fueron modestas, favorecieron el que algunos empezaran a escribir en quechua sobre temas de salud, derecho e historia, en revistas o pequeños libros destinados a los quechuahablantes. A partir de la década de 1950, la búsqueda de mejores condiciones de vida genera un proceso de migración masiva del campo a las ciudades, particularmente a Lima y, por lo tanto, un aprendizaje del castellano de parte de los migrantes. Estos experimentaron a menudo el desprecio de los citadinos por sus orígenes rurales. Los habitantes de las ciudades estigmatizaron, en particular, su deficiente manejo del castellano y el hecho mismo de ser quechuahablantes. En consecuencia, muchos individuos dejaron de practicar su lengua materna en la que veían una causa de marginación.
Este comportamiento tampoco ha sido unánime y el proceso mismo de urbanización y adquisición de un mejor nivel educativo de parte de muchos quechuahablantes también tuvo por efecto de suscitar vocaciones literarias. Así fue como se empezó a publicar poemarios en lengua, como los de Andrés Alencastre, José María Arguedas, Lily Flores Palomino, William Hurtado de Mendoza, César Guardia Mayorga, Eduardo Ninamango, Isaac Huamán, Porfirio Meneses Lazón, Abilio Soto Yupanqui y Uriel Montúfar. Gracias a los procesos sociales anteriormente mencionados, existe hoy un lectorado quechua potencial mucho mayor que hace unas décadas y ese potencial podría hacerse efectivo si existieran publicaciones a su alcance económico.
Algunos escritores quechuas han incursionado en la prosa. Las primeras experiencias consistieron en elaborar versiones literarias de cuentos de la tradición oral. Así lo hizo Jorge Lira con los relatos que había escuchado en la cuenca del río Vilcanota en su Isicha Puytu, publicada en 1975 y en Cuentos del Alto Urubamba, publicado de manera póstuma en 1990. En 1984, el puneño Rufino Chuquimamani publicó su libro en dos tomos Unay pachas.... Luego, el ayacuchano Carmelón Berrocal publicó Pirumanta qillqasqa willakuykuna, hermosamente ilustrado por él mismo. Mencionemos también Unay willakuykuna (1992) del huancavelicano Crescencio Ramos.
Algunos escritores del quechua han producido también creaciones literarias absolutamente originales, que no retoman motivos de la tradición oral. Hasta hoy han sido tres: José Oregón Morales[23], Porfirio Meneses Lazón[24] y Macedonio Villafán Broncano[25]. Nadie, antes de ellos, había intentado ese tipo de empresa y sus creaciones abren nuevos derroteros para la literatura quechua. Parece incluso que estamos presenciando el surgimiento de un nuevo tipo de literatura en ese idioma. Si este proceso siguiera desarrollándose, esa literatura le daría al quechua una riqueza, un prestigio y una visibilidad decisivos para su futuro. Este idioma, hasta hoy muchas veces desvalorizado, adquiriría una mayor dignidad cultural en el mundo urbano. Los mismos quechuahablantes establecidos en la ciudad, seguirían considerándolo como vehículo de sus experiencias y lo transmitirían a sus hijos, aunque éstos hubieran nacido en la ciudad. El quechua gozaría entonces de posibilidades de desarrollo hasta hoy exclusivamente reservadas al castellano. A continuación, compararemos los cuentos escritos por los tres autores mencionados.
En 1994, José Oregón Morales publicó, bajo el título de Loro ccolluchi (« Exterminio de loros »), ocho cuentos en quechua. Dos de ellos, los más extensos, constituyen absolutas creaciones del autor, sin base en la tradición oral.
El narrador del cuento titulado « Luru qulluchi » recuerda su infancia campesina. En la época de maduración del maiz, los loros solían subir de los valles orientales hasta la sierra, en busca de alimentos. Junto con otros niños, el narrador iba a espantarlos en las chacras. En una ocasión, los loros llegaron en tal cantidad que nadie parecía poder impedir que devastaran los cultivos. Con gran preocupación, los agricultores fueron a solicitar la ayuda de un anciano que conocía un medio especial para exterminar a los depredadores... El cuento « Qurilasu » se divide en cuatro partes. Qurilasu es el nombre de un joven toro y el cuento nos hace penetrar en la conciencia humanizada de ese personaje. Cuenta con mucha ternura como ese toro lidió valerosamente en una corrida y nos hace partícipes de las angustias y los temores de ese animal, de su madre e, incluso, de un perro.
Esa mirada hacia el mundo animal no pertenece a la cultura rural. Esa compasión y esa ternura hacia los animales me parece más bien caracterizar una sensibilidad típicamente urbana. José Oregón ha querido conmover a sus lectores urbanos con el recuerdo de la vida campesina. Los migrantes que viven en las cudades reconocerán en estos cuentos sus experiencias infantiles en el campo. Tal parece ser el objetivo esencial de estos cuentos.
El loro emponchado gritaba igualito que ellos, pero los demás no reconocían su grito. Su ponchito, como ala de murciélago batía en su cuello, lo que espantaba más a los demás loros. Cuando se metía al centro de todos, la bandada se dividía en dos o tres; ya ladeados, ya torciendo el cuello, ya desesperados, aleteando de uno a otro lado, muy lejos, se volvían a unir. El loro disfrazado los alcanzaba nuevamente, y una y otra vez, se dispersaban sus compañeros aturdidos, describiendo círculos en un vuelo confuso, sin ninguna orientación, pero tratando de unirse más allá, porque jamás podían volar solos. Así, la unidad los estaba matando. Esto, don José lo había estudiado muy bien. (Traducción del autor)
Punchukusqa luruchapas paykunahinataq qaparin. Wakinqa ni tantiyankuchu qapariyninta. Punchuchanñataq muyukuchkan kunkanpi masupa rikrallanña. Chaywanqa manchapata mancharichkanku wakin lurukunaqa. Astawan chawpinkumanraq winakuchkan punchuchayuq luruqa, iskayman kimsaman wakin lurukunata chiqichistin. Pawanku kinrakinrampa qiwiqiwimpa, rikranta wakman kayman apaykachastin. Karu karupiqa kasqan huñunakurunku. Kasqan pachakusqa luruchaqa ayparun. Chaynalla chiqistin chiqistin pawachkanku. Muyurispa muyurispa panta pantata pawanku, mana ni may risqankutapas yachakunkuchu. Karuchaspaqa huñunakuypitaq kachkanku manam sapa sapallaqa pawayta yachaspanku. Huñulla kaymantaqa wañupakuchkankuña. Kayna kasqankutaqa suma sumaqta yachasqa don José del Carmenqa.
Achikyay willaykuna de Porfirio Meneses
Porfirio Meneses nació en Huanta en 1915. Allí transcurrió su infancia hasta que se trasladara a Lima en 1922. En 1935, volvió a Huanta donde permaneció hasta 1940. Achikyay willaykuna evoca la sociedad huantina de esos años.
Antes de escribir estos cuentos, Porfirio Meneses ya tenía una sólida experiencia de la creación literaria. En efecto, había publicado, en castellano, Sólo un camino tiene el río (Lima, Editorial Universo, 1975). También era conocido como poeta quechua, en particular por su poemario Suyaypa llaqtan (Lima, Mosca Azul Editores, 1988) y su traducción al quechua del libro de poemas Los heraldos negros de César Vallejo (Yana kachapurikuna, Biblioteca de Cultura Quechua Contemporánea, n°1, Lima, Universidad Nacional Federico Villarreal).
Achikyay willaykuna contiene seis cuentos, todos de tono distinto. Algunos son melancólicos, otros impregnados de fino humor. Entre éstos, están « Warmichaykita waylluy » (« Acaricia a tu mujercita ») que cuenta cómo un hombre flojo y alcólico termina siendo expulsado de su casa por su propia mujer. En « Kawsayninchik kutimuptin » (« Cuando la vida vuelve »), que tiene el mismo tono ligero, un reparador de altares y estatuas de santos se convierte al protestantismo antes de volver finalmente a su oficio inicial. En cambio, « Tayta Matías Urquni » está impregnado de la honda melancolía inspirada al narrador por el recuerdo infantil del mayordomo de sus padres y de un doloroso desencuentro con él: el narrador y su madre volvían de Lima a Huanta pero, al no poder encontrarse con su mayordomo en la estación de Huancayo, tuvieron que emprender solos y a pie el viaje penoso y peligroso de esa ciudad hasta su pueblo. « Muti maskaypi warmi tarikuy » (« Buscar convite y hallar amor ») narra el destino inesperado de un glotón. « Hukpa wasin » (« La casa ajena ») nos introduce en la experiencia dolorosa de un guardia civil víctima de la envidia de sus colegas. « Yupinta qatispa » (« Siguiendo su huella ») es la historia de un amor frustrado. Este cuento es entre todos el que tiene la construcción narrativa más compleja y, en mi opinión, constituye uno de los mayores logros de toda la literatura quechua.
Porfirio Meneses ha llevado a cabo, además, un admirable trabajo estilístico. Mientras los diálogos recogen el sabor del habla popular de la región huantina, la narración desarrolla un estilo más literario. En efecto, Porfirio Meneses transpone en ella las construcciones complejas propias de un estilo literario, como en el siguiente ejemplo:
Sumaq kayninta ukunpi yupaychaspan qawarin chukchankunata, yana, uyanpi wiqiman laqakuspa sawakuqta sumaq uqarisqa ñuñunkunapa hawanta. Hinalla warmiqa rimakun, ñawinkuna, simillan, ña kusi, kancharikusqanmanta llakip llantunman tikrachispan, ñataq yapa sami sami yuyaykunawan kicharikunanpaq. [traducción del autor]
Con este relato, Macedonio Villafán compartió con Porfirio Meneses el « premio de cuento del Concurso Nacional de Literatura Quechua » del año 1997. La creación de Macedonio Villafán es muy distinta de las de Oregón y Meneses. Consiste en un solo cuento, de 22 páginas, dividido en siete capítulos. Está escrito en quechua huayla, no en un dialecto del sur, y es el primero jamás publicado en un quechua de tipo 1. El narrador no es un ser humano sino el cerro Kolkejirka. Nos cuenta la historia de la comunidad de Cutacancha. Desde los tiempos antiguos, ese cerro argentífero prodiga su protección y sus riquezas a los cutacanchinos que explotan sus minas.
Ese cerro es como la voz colectiva de la comunidad, aunque a veces parece haber leído libros de arqueología. En efecto, emplea términos y conceptos forjados por los arqueólogos modernos para narrar la historia de la comunidad, refiriéndose a chavinenses, tiahuanaquenses, mochicas, sipanenses y otros. De la misma manera, al querer recoger conceptos quechuas antiguos, utiliza en realidad conceptos forjados por los misioneros de la Colonia, como ukhupacha (« infierno »), kaypacha (« mundo ») y hanaqpacha (« cielo »). Sin embargo, aunque acude a veces a un lenguaje procedente de los libros modernos, Macedonio Villafán no nos proporciona una visión extraña al mundo que evoca sino que parece tener un conocimiento profundo del mundo minero.
Cuando los hombres dejan de hacerle sus ofrendas, el cerro se enoja y les manda granizo, rayo y temblores, negando sus dones a los trabajadores y a la empresa minera. Con eso, el autor parece querer afirmar un ideal de reciprocidad que debe aplicarse también dentro de la sociedad. Al final del cuento, asistimos a la decadencia actual de las minas. Sin embargo, el narrador augura el regreso de los dioses y, con ellos, de la abundancia. Macedonio Villafán exalta así el retorno a la tradición como solución para la crisis actual. Esta perspectiva indianista nace probablemente del hecho de que el autor procede, al parecer, de un medio campesino y minero profundamente afectado por la evolución económica de los últimos años.
Kutakancha kaq obrerukuna manam qareenii qonqayaqtsu. Fiestaapis rurayaamoqmi jina. Peekunapis yachakuyarqam maakinakuna inshita. Imanoo nikoqtukurmi puriikuyaq bolkeeti manejaqkunaqa, konsentradorachoo uryaqkuna. Wakin kutakancha runakunanaqa murukuyaqmi, waatakuyaqmi komunidaninchoo. Musyayaqmi minacho imatapis munayanqanta; tseemanmi moosankuna apayaq rantikoq kosechankunata, waakankunata, uushankunata. Tseechoomi moosakuna reqinakuyarqan karu marka obrerukunawan; wakinqa eellukaakuyarqanmi yanaqinkunawan.
Noopa Awilunkunanoomi kutakanchakuna mañayaq gringukunatapis, injenierutapis, qareenin Tayta Kolkijirkapaq churakuyee, nishpa. Manam wiyakiikuyaqtsu. Kee kullu rinrikuna mantsakaayaatsun, nishpam, patsa rurimpa eewaq mayuta qayeekur llapan uchkukunaman yakuta kameekorqaa. Mantsakeeninta kushishqa rikareekaptiimi, imanoo laya maakinatanachi chaatsikarayaamorqan. Tsee imeeka yakunaq toorunoomi rasllam yakuta shoqukurkorqa; nikurnam sikimpa ishparamorqan Tampu mayuman.
Así como sus abuelos, los cutacanchinos pedían a los gringos y sus ingenieros peruanos, hagan ofrendas al padre Kolkejirka, diciendo. Pero no les escuchaban. Estos sordos que aprendan, diciendo, llamando a un río subterráneo lo anegué toda la mina. Cuando burloso estaba mirando mi obra, trajeron una extraña máquina. Como un gigantesco toro sediento rápido se lo chupó las aguas y luego lo orinó a las aguas del Tampu. [traducción del autor]
Como vemos, la lectura del texto sería menos difícil para hablantes de otras variedades si se le aplicara cierta normalización gráfica en base a criterios etimológicos, como escribiendo, por ejemplo, ayka en lugar de eeka, kay en lugar de kee, imanaw en lugar de imanoo.
La existencia misma de estas tres obras sugiere que está surgiendo un lectorado quechuahablante. Sin embargo, es patente que los autores escriben pensando sobre todo en sus amigos o sus paisanos como destinatarios. Por eso, cada uno escribe en un quechua muy local, sin proyectarse todavía hacia un horizonte lingüístico más amplio. Es probable que, conforme vaya haciéndose más numeroso ese tipo de experiencia, la comunidad lectora también se vaya ampliando y los escritores empiecen a leerse unos a otros. Aparecería entonces una comunidad de escritores dentro de la cual se intercambiarían elementos lingüísticos de distintos orígenes, lo que podría contribuir al establecimiento de un estándar literario. Por eso creemos que el desarrollo de una literatura en quechua puede ser un factor clave para el desarrollo de la lengua misma. Por otra parte, esa literatura en quechua constituye un patrimonio original que el Perú posee en propio. Por todas estas razones, esperemos que la Universidad Federico Villarreal u otras instituciones apoyen o sigan apoyando los esfuerzos de los escritores quechuas.
[2] Runa Soncco (Juliaca, 1937), Huanta (Huanta, 1948), Pregón Huanta (Huanta, 1952).
[3] L.M. Pizarro. Camachicuc pi-rua-pac . Augusto Leguía pay Sacha puyu, Chachapoyas, 1928.
[4] Taki Parwa, Cuzco, 1952; Taki ruru, Cuzco, 1964; Yawar para, Cuzco, 1972.
[5] Tupac-Amaru Kamaq Taytanchisman; haylli-taki. A nuestro padre Creador Tupac Amaru; himno canción. Lima, editorial Salcantay, 1962. Katatay. Lima, editorial Horizonte, 1972.
[6] Troj de poemas queshua castellano. Lima, César Lanegra, 1971. Pawaq titi. proyectil. Lima, editorial Perú, 1985. Waqalliq-takin. Tañido de campanas. Lima, Concytec, 1989.
[7] Yanapaj jailli. Lima: Ediciones Martínez, 1971. Yachanaykipaq taki, canción para que aprendas, Lima, 1977. Wiraqucha, Lima, 1987.
[8] Runa simi jarawi. Lima, 1975.
[9] Pukutay. Lima: Tarea, 1982.
[10] Voces. Plaquetas de Cuento y Poesía. Lima: editorial Grano de Arena, 1987.
[11] Suyaypa llaqtan. País de la Esperanza. Lima, Mosca Azul editores, 1988.
[12] Qapaq taki. Canto y lamento ayacuchano. Lima, 1992.
[13] Takiyñinchis. Arequipa, 1992.
[14] ñawpaq rimasqankuman-hina « chaskisimi » nispam kastillasimipi « tradición oral » nichwan. Kayhinam riman Fernando de Avendaño 1649 watapi, Sermones de los misterios de nuestra santa fe catholica sutiyuq liwrunpi, kunan timpu qillqayñinchikman-hina: Inkakunaqa mana liwrunkuna kasqanraykum kaykunakta yachayta mana atiparqankuchu. Ñawpa pacha kaqkunakta chaskisimiwan ñiq khipukamayuqñinkunari khipunkunapi tawa pichqa pachak watallamantam yuyarinku « Los Incas como no tuvieron libros, no pudieron saber estas cosas, y sus historiadores dizen, q(ue) de las cosas antiguas por tradicion en sus Quipos solamente se acuerdan de quatrocientos, o quinientos años » (fol. 89r-89v) Chayhinallataqmi Qusqu llaqtap khipukamayuqñinkuna khipunkunamanta chunka iskayñiyuq inkakuna kasqanta yupanku, chaskisimiwantaq sutinkunakta ninku « De la misma manera los historiadores del Cuzco cuentan por sus Quipos, que uvo doze Reyes Incas, y por tradición dizen sus nombres » (Idem).
[15] Isicha Puytu. Edición bilingüe. Lima: editorial Milla Batres, 1974. Cuentos del alto Urubamba. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos «Bartolomé de Las Casas, 1990.
[16] Unay pachas... Qhishwa simipi Qullasuyu aranwaykuna. Volumen 1. Lima, Ministerio de Educación, 1983. Unay pachas... Qhishwa simipi Qullasuyu hawariykuna. Volumen 2. Centro Bartolomé de Las casas. Lima-Puno, 1984.
[17] Pirumanta qillqasqa willakuykuna. Lima: Editorial Bruño, s/f.
[18] Relatos Quechuas. Kichwapi Unay Willakuykuna. Lima, editorial Horizonte, 1992.
[19] Loro Ccolluchi. Exterminio de loros y otros cuentos. Lima: Lluvia editores, 1994.
[20] Achikyay Willaykuna. Cuentos del amanecer. Biblioteca de Cultura Quechua. Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima, 1998.
[21] « Apu Kollkijirka. Edición bilingüe. Versión castellana del autor », in: Cuento y Poesía 1997. Obras premiadas. Jerónimo Santos y Macedonio Villafán Broncano. Biblioteca de Cultura Quechua. Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima, 1998.
[22] Kutimanco y otros cuentos. Huancayo: ediciones Tuki.
[23] Loro Ccolluchi. Exterminio de loros y otros cuentos. Lima: Lluvia editores, 1994.
[24] Achikyay Willaykuna. Cuentos del amanecer. Biblioteca de Cultura Quechua. Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima, 1998.
[25] « Apu Kollkijirka. Edición bilingüe. Versión castellana del autor », in: Cuento y Poesía 1997. Obras premiadas. Jerónimo Santos y Macedonio Villafán Broncano. Biblioteca de Cultura Quechua. Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima, 1998.
[26] Kutimanco y otros cuentos. Huancayo: ediciones Tuki.
