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sábado, 13 de octubre de 2007

¿CÓMO ESTAMOS CONSTRUYENDO NUESTRO PORVENIR?

¿CÓMO ESTAMOS CONSTRUYENDO NUESTRO PORVENIR?
¿Dónde radica la fortaleza de la cultura sarhuina?

Por: Aldo Felices Yupari

Vista de la comunidad de Sarhua, Víctor Fajardo, Ayacucho, Perú.

Todo sarhuino que observa nuestra realidad, sabe que nuestro pueblo está cambiando como en todos los departamentos del Perú, la mejora llega con más facilidad como resultado de la descentralización. Por lo que, en nuestro pueblo aumenta cada vez más los servicios básicos como: Las vías de acceso, la tecnología, los medios de comunicación y los servicios de agua y luz. Osea, en cuanto a la infraestructura nuestro pueblo de alguna manera cambia y avanza.

La pregunta es ¿Acaso este logro ya es una gran fortaleza para los sarhuinos? Aún no, pero sí, una oportunidad para quien quiera y pueda sacar provecho de los beneficios, sea para lo positivo o negativo.

Entonces ¿Cuál debería ser la mayor fortaleza de los sarhuinos?

¿Las costumbres?, depende que sean buenas o malas, a partir de qué principio parte dicha costumbre y los beneficios que aporta para el futuro de la sociedad.

¿La educación? Sí, es una de las mayores fortalezas de un ser humano y pueblo; pero no lo es todo.

La verdadera fortaleza de un sarhuino debe ser su formación a partir de los buenos principios y costumbres de la sociedad; La práctica de nuestros principios universales en todo nuestro accionar debe ser nuestra fuente de fortaleza más grande. Como consecuencia el recurso humano con ética debe ser la riqueza y fortaleza más grande y apreciada de la cultura sarhuina, con sarhuinos en constante búsqueda del conocimiento por medio del estudio y la investigación, sin dejar de lado la virtud moral e intelectual.

“Aristóteles enseñaba que la virtud de una persona se divide en moral e intelectual; la intelectual debe, sobre todo al magisterio su nacimiento y desarrollo, en tanto que; la virtud moral es fruto de la costumbre, la liberalidad y la templanza. Por lo tanto, los sarhuinos con la virtud intelectual va en aumento cada año; pero sarhuinos con virtud moral cada vez hay menos.

A que se debe esto; como sabemos las instituciones educativas en su mayoría permite desarrollar y descubrir las potencialidades de la inteligencia del estudiante en consecuencia se forman personas intelectuales, por ende vemos profesionales, y buenos profesionales en su rama o especialidad, pero también con poca virtud moral en muchos.

Me refiero a la virtud moral para hablar y explicar nuestros valores absolutos, que son principios universales, que no cambian en el tiempo como son: La honestidad, el respeto, la justicia y el amor.

Para entender mejor formulo la siguiente pregunta. ¿Cuál es la raíz de la crisis del Perú y de Sarhua?, ¿La crisis económica o la crisis moral?

Continuaremos ampliando el tema...

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A manera de Comentario
Agradezco inmensamente el aporte de nuestro hermano Aldo Felices Yupari, dilecto hijo sarhuino, para con esta ventana relacionada con Sarhua, su cultura y su historia. Con este artículo inicia su sección de colaboraciones, en las que compartir sus valiosas opiniones de actualidad acerca de Sarhua y nuestro país. Ya era hora de que nuestra juventud sarhuina se manifieste con sus opiniones y me honra el poder transmitir las ideas de mis padres y hermanos sarhuinos a quienes estén interesados en saber y debatir al respecto.

En torno a lo expresado en el presente artículo, es muy cierto lo que afirma, más aún en estos tiempos en que las familias y las institución educativas cada vez han ido en decaimiento en cuanto a la formación de valores (No hay una conexión entre currícula y realidad - eso no es novedad, hace rato -), pues viene muy acertada el llamado de atención que se nos hace. En Sarhua, no podemos decir que nuestras escuelas estén formando generaciones que sepan enfrentar este problema, hay una enorme crisis de valores, con maestros que no se capacitan debidamente, que andan en líos sociales más que en labores académicas (embriaguez, involucramiento con estudiantes, etc. - esto sobre los malos docentes, en desmedro de nuestra comunidad. Pocos son los buenos docentes -), con padres que confían ciegamente en el sistema educativo y olvidando los consejos de nuestros padres mayores, ya no están practicando la adecuada formación de sus hijos para ser individuos y comuneros sarhuinos honorables (la mayoría piensa que imitando el desorden de las ciudades se avanza, se moderniza ¡Vaya con la bendita palabra!). En ese sentido, cabe pues reflexionar ¿Ser intelectuales pero sin moral es un aporte a la sociedad? De nada sirve un intelectual, por más inteligente que sea, que no tenga noción del tiempo que vive y de la responsabilidad que le toca asumir, en la historia y la cultura de su entorno. ¿La felicidad y la modernidad debe ser entendida como constante acumulaciòn de bienes olvidando la alimentaciòn del espíritu? ¿Vale más llenarse de bienes materiales pero vivir en caos, es a ese camino a dónde queremos llevar a Sarhua, V. Fajardo, a nuestro país?

La opinión de nuestros lectores es importante ¿Qué dicen nuestros hermanos sarhuinos y demás interesados al respecto? La tribuna está abierta.

lunes, 18 de junio de 2007

Sarhua en claustros universitarios

El día jueves 14 de junio se llevó a cabo, en un aula repleto de asistentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la conferencia "Verdades y secretos: lo visible y lo invisible en la investigación etnográfica" a cargo de la estudiosa Olga Gonzáles Castañeda (Antropóloga. Profesora en el Departamento de Antropología. Macalester College , Minnesota, EE.UU.), ella estuvo entre los años 1996 y 1997 trabajando en nuestra comunidad investigando acerca del impacto de la violencia terrorista; y producto de ese trabajo, está a punto de editar un libro; la UNMSM la invitó para ser parte de una serie de conferencias titulada: Cátedra John Murra: Etnografías y otras metodologías de investigación cualitativa en Ciencias Sociales.

En dicha reunión, además de hablar cuestiones antropólógicas explicó acerca de la investigación que le tocó realizar en Sarhua. Empleó vistas con tablas sarhuinas del ciclo vital de la comunidad (agricultura, fiestas, etc.), así como; de la Violencia que le tocó vivir a la comunidad. Lo que en principió le llamó la atención es notar que el terrorismo no había tenido el mismo impacto en Sarhua como en otras comunidades similares, en esas fechas había acontecido lo de Uchuraccay, Lucanamarca, Huamanquiquia (estaba siendo asolada, practicamente diezmada y estaba al frente de Sarhua); entre otras comunidades ayacuchanas. ¿Por qué en Sarhua no ocurría lo mismo? ¿Qué diferenciaba a Sarhua de las demás comunidades? Son preguntas que la estudiosa se planteó. Entrevistó a nuestros comuneros con ayuda de otros antropólogos foráneos para concoer al respecto. No fue un trabajo sencillo, es un tema bastante delicado al que las personas que vivieron este impacto violento, no acceden fácilmente hablar. Al terrorismo los sarhuinos le dieron la denominación de Onqoy (enfermedad que contamina el espíritu y la mente; Qechawa, fue la que tuvo más víctimas), la estudiosa explicó sus conclusiones con las tablas de los artistas sarhuinos de ADAPS, Primitivo Evanán Poma y Julián Ramos estuvieron presentes con los materiales necesarios.

Fue una velada bastante interesante, que terminó con preguntas del auditorio que estaba ávido de saber más de la investigación realizada y de las Tablas de Sarhua. Hubo muchísima gente, tanto que algunos jóvenes, por querer saber del tema, al no haber asientos se ubicaban en el suelo y observaban atentos los acontecimientos. Luego de las preguntas los asistentes se aproximaron a las Tablas que habían traido los artersanos de ADAPS para una pequeña exposición. Lo único que no me agradó fue que, durante las preguntas, uno de los asistentes afirmará que Sarhua era una comunidad "fetiche" (¡¿?!) para los antropólogos, eso de fetichizarnos no me resultó agradable.

Al final me acerqué a la conferencista y le di a conocer mi origen sarhuino y mi intención de tomarle una fotos, ella se emocionó bastante (no es común encontrarse sarhuinos en conferencias de este tipo) y gustoza aceptó las vistas. Me manifestó su nostalgia por Sarhua, que le entristeció mucho saber el deceso de su Mama Asunta (fue quien la alojó y atendió mientras estuvo en Sarhua) y sus infinitas ganas de regresar a Sarhua, que de no mediar incovenientes será el próximo año, me dejó cariños y saludos para todos los sarhuinos a quienes quiere y estima mucho.

Debo agradecer la asistencia a este evento a Renzo Aroni Sulca (Realiza actualmente una investigación en Huamanquiquia), quien me hizo llegar la invitación. Entonces hermanos sarhuinos, debemos estar orgullosos de la cultura que tenemos y que nos legaron nuestros ancestros, y cada estudio que se realice en nuestra comunidad debe ser conocida, debemos mantener contacto con aquellos estudiosos que vinieron y siguen viniendo a nuestra comunidad y que sus trabajos sean parte de nuestra biblioteca comunal, para que nosotros y las demás generaciones complementemos nuestro saber acerca de nuestra Cultura e Historia.

Una pequeña muestra fotográfica del evento (lamento la baja resolución de las imágenes, mi equipo estaba con las baterías bajas).


En Internet:
Fotos de Sarhua del álbum de: Odelón Berrocal Felices
Fotos de Renzo Aroni Sulca, sobre Huamanquiquia.

jueves, 8 de marzo de 2007

ENTRE TRENZAS Y POLLERAS

*Por: Elizabeth Canchari Felices
“Que pena dan aquellas personas que viven del pasado.
Pero, mucha más pena dan, aquellas personas que no tienen pasado.”

I. ¿IDENTIDAD es igual a CHAUVISNISMO?
Un recién nacido, por mandato legal, es inscrito ante el Registro Civil. Una adolescente, descubre cómo es, al mirarse frente a un espejo. Un muchacho apasionado del fútbol no le basta dominar la pelota, sino que defiende al equipo de sus amores. Un D.N.I. identifica y distingue a un ciudadano ante los demás. Unos ciudadanos locales siempre querrán saber el origen y procedencia de cualquier inmigrante que aparezca en su comunidad.
Estos ejemplos, permiten reflexionar sobre la identidad en tiempos de la Globalización. Todos, indefectiblemente, desde que venimos a la vida debemos ser distinguidos unos a otros. Pero ¿Por qué la sociedad actual le resta importancia a la identidad? ¿Por qué hacer defensa del pisco, el cajón, el caballo de paso, el suspiro a la limeña, etc., como productos de bandera? ¿Qué quiere decir la frase: “Todos somos iguales”? ¿Por qué identidad es sinónimo de chauvinismo, para algunos?
La identidad es, el conjunto de rasgos propios de un individuo o comunidad, que lo distinguen frente a las demás. Es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás. La identidad puede ser: individual y/o colectiva. Individual porque implica hacer una introspección para conocerse a sí mismo. Colectiva porque nos hace ser concientes del grupo, comunidad, o sociedad a la que pertenecemos. Así, nuestro país es una sociedad pluricultural, que tiene a la cultura andina como originaria de las demás.
Desengañémonos, no somos iguales, pues, cada persona tiene un origen cultural particular (andino, amazónica, costeña, etc). Y esta condición en lugar de ser una debilidad es una fortaleza. La igualdad social se sustenta sólo en el ámbito jurídico. La ley debe aplicarse para todos por igual.
¿Identidad y Chauvinismo son sinónimos? No, porque cada una pertenece a categorías distintas. Identidad es distinguir a los individuos. Chauvinismo es la exageración o el fanatismo de la identificación individual.

II. ¿IDENTIDAD VS. HUACHAFERÍA?
Uno

En la novela ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986) del escritor Mario Vargas Llosa; el aviador Palomino Molero, es torturado, asesinado y colgado de un árbol, bajo el inclemente sol piurano. Ser cholo, amar a la hija de un general y pretender casarse con ella, fue lo que lo llevó a la muerte. El teniente Silva y el guardia Lituma investigan el caso. En tanto, el pueblo pide justicia y verdad, harto de la indiferencia de las autoridades y del Estado. Los culpables nunca son encarcelados. Sale a la luz, un Perú lleno de prejuicios, desigualdades, abusos e incomprensiones que conforman el tejido social del país. Esta realidad no ha cambiado gran cosa en la actualidad, desde los años 50, época en que suceden los hechos.

Dos
Julio Ramón Ribeyro, por su parte, escribió un relato llamado Alienación (La palabra del mudo /1973). En ella, un joven afroperuano, llamado Roberto López, quien posee una autoestima pobre, reniega de sí mismo y de sus orígenes; debido en parte, a la marginación y discriminación que sufre la población negra. Trata de salir adelante. Consigue trabajo en una panadería. Donde según él, para “estar presentable”, ante los demás, se coloca harina en la cara, porque no le gusta su color natural; al descubrirlo su jefe lo despide. Luego trabaja en un club, de mesero. Donde va sintiéndose a gusto, entre la gente de tez blanca (aunque ellos lo miran con cierto desdén disimulado). Aprende inglés, porque pretende viajar a EE.UU y lo logra. Piensa que si se “blanquea” culturalmente la gente lo querrá más, por ello se viste, camina y piensa como ellos. Fallece absurdamente en la guerra de Vietnam. Bob López dice su lápida. Su proceso de alienación lo llevó hasta la muerte, es decir, a anular completamente su ser y su identidad.
Uno + dos =
Un huancaíno que es amante del rock; pero desconoce el huaylarsh o la chonguinada. Una persona llamada Peter y apellidada Huamaní. Un ayacuchano que viaja a Miami y desconoce Las ruinas incas de Vilcashuamán. Un limeño que, disfruta del Halloween; en lugar de celebrar, el Día de la canción criolla. Son algunos, de los tantos ejemplos de huachafería en nuestro país. Las personas huachafas pretenden ser “extranjeros” en su propia tierra.
La existencia de una crítica a los modelos socio-culturales negativos y alienantes, acuñaron el término Huachafería. El individuo aparenta o finge una realidad personal y cultural. Esto es un obstáculo más para la cohesión social.
La huachafería, es un estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad, es un proceso por el cual una persona o un grupo de personas transforman sus conciencias hasta hacerlas contradictorias a lo que deberían ser. Ello conlleva, por tanto, a una Cultura huachafa, nada original y de mal gusto. Los huachafos necesariamente han pasado por el proceso de alienación. ¿Y dónde quedó la identidad? Al parecer el peruano nunca se ha permitido ser peruano antes de que asuma esa identidad prefiere prestarse cualquier otra, antes de asumir la propia. Se prefiere conocer a otros, antes de conocerse a sí mismo ¿No debería ser al revés?

III. TRENZAS Y POLLERAS
“No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”
Existen muchos saberes o conocimientos: el conocimiento científico y el conocimiento popular o folklórico. El primero se sustenta en el método científico y el segundo proviene desde tiempos inmemoriales y que han sobrevivido de generación en generación vía transmisión oral o la práctica de costumbres. En las grandes urbes se dan prioridad al primero, restándole importancia al segundo Ello se aprecia tanto en medios de comunicación masiva así como en el sistema educativo (¿será una de las causas de deficiencia escolar en zonas rurales?). Gabriel García Márquez se escapaba de la escuela y prefería aprender del conocimiento de sus abuelos y del hogar.
En el año 1995, falleció mi **abuelita, quien me hizo beber de las fuentes del conocimiento ancestral y me dio las claves necesarias para salir airosa en la vida. Todos creemos que los seres amados siempre van a estar ahí para ti. Al perderla me di cuenta que los seres por más queridos que sean, deben partir.
Me sumerjo en los recuerdos. Viene a mi mente perfume de coca. Mi abuela, siempre estaba masticando (chakchando) esas hojas mágicas y una voz lejana en código quechua (Runasimi). A veces, al caminar hacia la huerta de tunas, me sorprendía, explicándome el origen del color de las tunas. Al ir a una chacra, recogía el grano de maíz, que algún ingrato había dejado, tal vez por descuido, olvidado en el camino; la besaba, le pedía perdón llamándole Saramama (Madre maíz) y lo llevaba con amorosa devoción a sembrarlo en nuestra chacra. Curiosamente, cuando íbamos a cosechar la siembra de ese maíz, los frutos eran extraordinarios. Otras veces, se sumergía en una suerte de éxtasis a rezarle a Wiracocha, a la Pachamama o a Dios y la Virgen María. Nos sentábamos en la cocina o en el patio haciendo algún quehacer y me relataba maravillosas historias sobre Niñacha Rosabela, el Qarqacha, el Pistacho, los Condenados, entre otros. Hablaba con gran sabiduría. Señala los peligros de la inconducta de los habitantes de nuestra comunidad y decía: “Mírate en ellos, cual si fuera un espejo y guarda ese aprendizaje en tu mente y tu corazón”.
Jamás pisó escuela alguna. Entonces ¿Cómo sabía tantas cosas de la vida? Alguien dirá que se trata de la sabiduría que da la experiencia de la existencia misma. Pero el conocimiento que ella poseía no es el que establece el canon sino, que ha sobrevivido en paralelo. Es el conocimiento tradicional (folklórico) que a pesar de la discriminación y el rechazo todavía existe.

En Sarhua, distrito de Víctor fajardo (Ayacucho), la cocina juega un papel fundamental, porque ella encierra todo un universo. Es allí donde la familia se reúne, bajo el mando de una generosa matrona, alrededor de un cálido fogón (tullpa) donde meriendan, conversan sobre cuestiones cotidianas, se narran relatos fantásticos, se habla de alguna receta olvidada o vigente, de alguna vestimenta, o la manera de curar alguna dolencia. Matizados con melódicas carcajadas, consecuencia de alguna ocurrencia espontánea. Todo en Runasimi, aunque también está presente el castellano muy costeño de aquellos que migraron y retornan a las raíces. Se habrán dado cuenta que la cocina es una suerte de escuela, donde esos saberes ancestrales pasan de padres a hijos. Este ritual no es novedoso, pues ya se practicaba en las sociedades primitivas; las comunidades se reunían alrededor de una espléndida fogata al interior de cuevas o grutas.
En una actividad importante, festividad o cargo de la comunidad. Se pone de manifiesto el famoso ayni y minka, donde las mujeres más sabias y laboriosas, así como viriles varones se reúnen para demostrar de qué son capaces. Unas trenzas infinitas y hermosas enmarcan los sonrientes y sonrosados rostros; así como, la agitación de multicolores polleras pretendiendo homenajear a la naturaleza, hechas con paciente arte y cubriendo sus cuerpos, las acompaña durante sus quehaceres y traen voces olvidadas del pasado. Cual herederas del más preciado tesoro y celosas guardianas de este conocimiento que les fue legado repiten este ritual hasta hoy.
No le había dado importancia a estas vivencias, pues hice toda mi educación escolar y superior en la capital bajo otros esquemas. Ahora sé la gran herencia que esas trenzas y polleras me dejaron. Sé que soy la que sigue en la línea. De no ser conciente de la riqueza de estos conocimientos, que me fueron legados, se perderán para siempre. Ahora conozco mi identidad sé quien soy, y puedo decir: “Soy sarhuina, soy fajardina, soy ayacuchana, SOY PERUANA”, sin temores ni prejuicios; porque al hacer este análisis es como haberme visto frente a un espejo.
Estas mujeres eternas y sus sucesoras son las que se han esforzado y siguen esforzándose día a día en una lucha quijotesca, para que las siguientes generaciones no olviden de donde provienen, cuales son sus raíces ancestrales y a partir de allí perfilarse hacia el futuro. El presente vino del ayer, así como los hijos de los padres. Algunas costumbres se mantendrán otras cambiarán ligeramente pues el tiempo y la sociedad así lo exigirán debido a su dinámica. Pero ¿Por qué anularla? El gran problema de nuestro país es que no nos conocemos, ni siquiera a nosotros mismos. Cambiemos esa realidad trágica, utilicemos la tecnología y la educación para revertirla; acerquemos espacios, quebremos fronteras departamentales y rompamos prejuicios. Seamos un solo cuerpo homogéneo, conciente que las particularidades que conforman ese cuerpo la enriquece y no al contrario.
(*) Licenciada en Educación por la UNE “Enrique Guzmán y Valle”.
(**) Getrudes Pomacanchari Chacón